TEXTO DESCRIPTIVO (Retrato- individual)
Una vida sin igual
Doña azucena molina de Rodríguez era una mujer de 70 años, ni alta ni baja, de cabellos grises, cortos y lisos. Su piel blanca contrastaba con el color único de sus labios. Su sonrisa era tan bella que algunas veces llegue a pensar que en su boca tenia hermosas perlas por dientes. Ya no existían mujeres como ella, ya que en sus ojos podíamos ver la transparencia de su mirar, esos ojos verdes que iluminaban nuestras noches oscuras. Su ternura era especial, que al rose de una de sus caricias solíamos quedar perplejos. De elegancia única y un caminar pausado pero a su vez estilizado. Sus palabras eran llenas de sabiduría; nos trasmitía el sentido de la vida y el porqué el vivir era tan maravilloso.
A su lado los días eran llenos de colores vivos, no había espacio para un día gris y si llegaba a haberlo ella venia al rescate con su alegría, ya q sus historia maravillosas y llenas de fantasías con personajes irreales; pero al ser nombrados por ella cobraban vida en nuestra imaginación así la tristeza se esfumaba y volvía a mí la alegría. Sabia tocar el piano, y cada vez q quería que sus nietas sonrieran; ella tocaba majestuosamente este instrumento y les cantaba una melodiosa canción, pero no cualquier canción, ya q sus canciones eran inventadas de un momento a otro y era tal su talento que nunca nos decepcionaba con su majestuosa creatividad y voz.
Ella que cocinaba las mejores delicias de este mundo, en cada uno de sus manjares podía el mejor toque de sabor; al preparar sus recetas podía gran atención a cada detalle, su creatividad endulzaba nuestros paladares haciéndonos vivir una experiencia única, ella que nos transmitía sus recetas. Porque quería que siguiéramos con su legado.
Solía dar caminatas por su gran jardín, el cual estaba lleno de diversas flores la cuales ella misma había plantado tras sus años de vida en esta casa, las cuidaba como si fueren sus propias hijas, les daba el precio liquido del agua, les hablaba y les decía lo bellas que eran y como sus colores la descrestaban. Siempre tenía un gran respeto por todos los seres y un profundo amor por cada ser de la tierra.
Una mujer que a pesar de la dureza de los años nunca tuvo una mala palabra para nosotros, por el contrario sus palabras llenas de sabiduría y decencia como solo una gran mujer sabía hacerlo, nos enseño que por más dura que fuese se la vida siempre hay que darle nuestra buena cara. Esta mujer que daba lo mejor de sí misma por los demás, que ayudaba al menos favorecido sin esperar nada a cambio nos daba una lección de vida todos los días. Una mujer única con el corazón lleno de amor, lleno de esperanza e ilusión por la vida a quien nunca se le vio llorar.
Ella se fue de nuestras vidas pero aun vive en cada uno de nuestros corazones, con su alegría.
ADRIANA MARIA NUÑEZ FUENTES
CONTADURIA/ JORNADA NOCTURNA
COD: 0920011662